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Rico rico. Como guarnición o como bocadito, estas batatas (boniatos) con manzana te van a hacer feliz. Al menos mientras las estés degustando.
Si no te gusta el picante, hay niños en la mesa o simplemente te hace mal y lo tenés prohibido, se puede probar con pimentón dulce, seguro que también queda muy bien.

(Las chauchas -judías verdes-, así como las plumas de colores que aparecen en la foto son un toque de humor, nada más. A falta de perejil para decorar…)

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Gallepanes de jengibre

Esto es un experimento mío, inspirado en la costumbre de algunos países nórdicos de cocinar galletas de jengibre para navidad. Las hice sin azúcar (con stevia). Se llaman gallepanes porque la textura no es exactamente la de una galleta, sino la de una galleta medio panificada. Como si la galleta se hubiera hinchado de orgullo (vaya a saber por qué, con el destino que le espera), a tal punto que casi se convierte en pancito. Pero no del todo. En la preparación, me olvidé de ponerle un ingrediente graso, como aceite o mantequilla, y por eso quizás salieron un poco secotas. Si le quieren agregar una cucharadita de aceite, háganlo y después me cuentan.

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Bolitas deluxe

Les busqué un nombre un poco sugerente a estos dulces. Si se les ocurre uno mejor, coméntenlo. No necesitan cocción, se hace en 15 minutos y son exquisitos. Por no hablar de lo sanos. Las posibilidades son numerosas, las iré investigando y publicando mientras pasa este invierno que pide frutos secos y frutas disecadas. Para el té, o como postre. Con las cantidades que doy sale la cantidad de la foto (14). O sea, para dos personas normales o tres comedidas.




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Galletitas de agua

Basta de comprar galletitas llenas de colorantes y conservantes. Estas son unas galletitas de agua crujientes, que como todas las galletitas de agua, van bien con dulces y salados. También quedan bien como regalito, debidamente presentadas. Hay muchas recetas, y voy a ir explorándolas todas. Mientras pueda seguir haciéndome el pan y las galletas, mejor. Así que acá van, en este día prenavideño… unas galletitas que no tienen nada que ver con la navidad. Pero que seguramente se pueden poner en la mesa para untar con cualquier cosa. Salute… ¡y feliz Navidad!

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Magdalenas de banana

Ñam

¡Ñam! Sucede que por estas latitudes de vez en cuando, y de cuando en vez, nos malcriamos. Cuando cocino cosas dulces (que aunque no parezca, es muy de vez en cuando) me siento la mamá de mí misma. Especialmente si se trata de esas cosas dulces que se toman con la merienda. Será el recuerdo de mi mamá horneando “scones”, y nosotros comiéndolos vorazmente, qué sé yo. En todo caso, arriba los muffins* de banana, y arriba las mamás que hornean cosas para sus pequeños.

* (Muffins, magdalenas, cupcakes… en fin).

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Dos mundos

Dentro, se está bien, no se ve ni la lluvia. Dentro, los vidrios empañados te regalan la felicidad de no poder ver el mundo exterior. Dentro, es como una cápsula. Fuera, la lluvia con su llanto quedo empapa todo pacientemente. Fuera, la lluvia ya da igual. Fuera, hay una niña que lleva un niño en brazos. Fuera, la niña vaga como un fantasma. Se acerca al auto, empañada como los vidrios. Dentro, los miro, y observo cuatro ojos que me transmiten todo lo que no quería ver. Dentro, observo la mano avejentada de la niña, apoyada sobre el cristal. Su mirada. Persistente, como la lluvia, como su desdicha, como mi llanto.

Y así vamos…

Cuatro adelante, cuatro atrás.
Dos adelante, dos atrás.
Uno adelante, cruzo.
Uno atrás, uno al costado.
Uno adelante.

Cuatro adelante, cuatro atrás.
Dos adelante, dos atrás.
Uno adelante, cruzo.
Uno atrás, uno al costado.
Uno adelante.

Puede que la gente no se percate.
Pero al fin y al cabo,
con cada intento,
avanzo un paso.